
John estaba obsesionado con la grabación de su voz. Su continua búsqueda de la perfección hacía que nunca se sintiera satisfecho con su registro. Siempre le pedía a George Martin que le pusiera algún efecto que la mejorase. En los primeros discos (aquí lo podéis comprobar en “Help!”), para que sonara con más presencia, solía (los otros también) doblar su voz, grabando la pista principal dos veces; la segunda la situaban con unas milésimas de retardo para dotarle de ese timbre tan característico, y así obtener un efecto, sin recurrir al “delay”, que convirtiera su registro algo más grave y profundo. Pero llegó un momento en que se cansaron de tener que grabar cada canción dos veces y en el mismo tono.
Ken Townsend, ingeniero de sonido de Abbey Road, que empezó a ayudar a Geoff Emerick y a Martin con los Beatles desde el Rubber Soul y se quedó ya durante toda su carrera, se tomó como reto personal inventar algo para que no tuvieran que grabar de esa manera tan primitiva. Pasado un tiempo, ya en Revolver, inventó un sistema al que bautizó como DAT (Double Artificial Tracking, Pista doble artificial), que conseguía duplicar las voces sin tener que ser grabadas dos veces, el cual emplearon a partir del mencionado LP del 66.

(John y Ken en la cabina del estudio 2)
Para investigar, en nuestro afán de conocer mejor a los de Liverpool, las técnicas de grabación que utilizaban, nos desplazamos hasta Abbey Road, ese lugar sagrado, donde se encuentran los estudios más famosos del mundo. Tuvimos la suerte de que nos pudiera recibir (íbamos en visita “oficial”) el propio Sr. Townsend y que nos contara (ahora era ya director de dichos emblemáticos estudios) ésa y otras historias sobre las grabaciones en las que trabajó, sobre todo del Sgt. Pepper’s que, como es bien sabido, supuso un hito, no solo por su calidad musical sino también en cuanto a producción, en la historia del pop.

(Varios años después, bajo la feliz mirada de Pepe Barros, entregándole un obsequio en forma de estatuilla de Colón, en nombre del Ayuntamiento de Huelva)
Cuando le preguntamos por el inconfundible sonido de ese álbum, que lo hizo ser etiquetado por muchos como disco conceptual (aunque esa no fue nunca la intención de los Beatles), nos confesó que hasta ellos mismos se sorprendieron con el resultado. ¿Cómo se consiguió ese mágico sonido con una mesa de cuatro pistas? Ni con las más modernas, de sesenta y cuatro que acababan de instalar en el moderno Estudio 4, se había vuelto a obtener ese prodigio de sonido. Otros artistas que grababan usualmente allí, le solicitaban el sonido peppers, pero nunca se pudo repetir aquella “psicodélica atmósfera”. Los Beatles eran mucho Beatles…
Estaba principalmente orgulloso, porque fue él quien ejerció de ingeniero en el tema Getting Better, el 7 de Marzo de 1967 (con la anécdota de que John tuvo que ser llevado a la azotea, para que le diera el aire, tras sufrir un “mareo”). En aquella época, no tenían un horario determinado para usar los estudios, a plena disposición las 24 horas. Geoff Emerick estaba agotado tras las sesiones maratonianas (hasta altas horas de la madrugada, cuando solo unos años antes se cerraba a las 5 en punto, puntualidad inglesa) en las que se grabó, con todo tipo de experimentos que causaban continuos retrasos en el proceso, el maravilloso álbum. Cuando le comunicaron que tenía que sustituirlo…
Desde luego, su aportación tendría algo que ver con estos espectaculares resultados: