
El 10 de mayo de 1965, entre rodaje y rodaje, en Londres, de su segunda película, Help!, y después de asistir al concierto (y post concierto...) de Bob Dylan en el Royal Festival Hall la noche anterior, acuden a una sesión de grabación para registrar dos clásicos (pensando sobre todo en el recién conquistado mercado americano) de uno de los artistas preferidos de Lennon, Larry Williams. En un par de horas, graban Dizzy Miss Lizzy (se necesitaron solo dos tomas) y Bad Boy (cuatro). Suficiente para dejar constancia de su maestría con este género tan familiar para ellos. En esta época, casi siempre, encargado de la grabación como ingeniero, estaba Ken Scott (más tarde conocido por ser el productor de discos tan emblemáticos como “El crimen del siglo” de Supertramp). Paul al piano eléctrico, John al órgano y poniendo su emocionante, arrolladora e impactante voz. Por cierto, ¿hay alguien que cante rock’n’roll mejor que él?